Utilizar
buenos lubricantes en las prácticas sexuales, tanto a solas como en pareja, es
una pauta muy
aconsejable para el sexo sano y placentero. Muchas mujeres
creen que no necesitan una lubricación extra en sus genitales, dado que no
tienen problemas en excitarse sexualmente. Sin embargo, estar excitada no
implica necesariamente que haya una buena lubricación. El momento del ciclo
menstrual en el que nos encontremos, después de un parto, ciertos medicamentos,
la menopausia, el alcohol, el estrés…todos ellos son elementos y situaciones
vitales que influyen en la lubricación genital femenina. También el uso de
preservativos puede secar nuestros genitales, a pesar de que éstos ya vienen
lubricados, y la práctica de determinadas actividades sexuales conlleva que
usemos una buena lubricación extra. Por otra parte, la falta de una lubricación adecuada es causa
directa del dolor o malestar en la actividad sexual que pueden
derivar en problemas sexuales importantes e insatisfacción sexual.
Está claro
que no podemos sentir placer si no estamos cómodas, si sentimos dolor o
malestar en nuestras relaciones sexuales. Sin embargo, algo tan obvio no está
tan extendido entre las mujeres. Muchas de nosotras






